Un estudio identifica siete claves presentes en medios informativos digitales de éxito

En su estudio Innovators in Digital News, la investigadora Lucy Küng identifica siete claves que comparten cinco reputados medios informativos anglosajones (New York Times, The Guardian, BuzzFeed, Vice y Quartz) que ha analizado en su búsqueda de cuáles son las razones que explican el éxito de algunos medios en el entorno digital.

Para Küng esos factores serían: un objetivo claro; una estrategia organizativa orientada al objetivo de la compañía; un modelo de negocio coherente; un liderazgo fuerte; una cultura orientada al mundo digital y la habilidad para adaptarse e innovar.

Para la autora del estudio, los medios informativos sufren una crisis de innovación disruptiva, al igual que les ha sucedido o les está sucediendo a industria como la editora de libros, la música, el cine o la radiodifusión.

Lucy Küng alerta, sin embargo que, pese al éxito obtenido por estas compañías, éste no es definitivo en un entorno que cambia tanto como el digital.

Para acceder al resumen ejecutivo del libro (AQUÍ)

Los medios digitales se convierten en la mayor fuente de noticias en España, según el informe Reuters

El 86% de los españoles utiliza semanalmente medios digitales (incluidas las redes sociales) para conocer las noticias, según el Digital News Report 2015 (acceso AQUÍ), que acaba de publicar el Reuters Institute for the Study of Journalism. Debe tenerse en cuenta que los resultados se obtienen de una encuesta online, por lo que se refiere a españoles con acceso o que utilizan internet (aproximadamente el 70% de la población total).

Tras los medios digitales, como fuente de información, se sitúan la televisión (82%), los periódicos impresos (47%) y la radio (40%).

Cuando son preguntados acerca de cuál es su principal fuente de noticias, el 41% dice que la televisión, seguida por los medios digitales con el 38%. A una distancia significativa se sitúan las redes sociales (9%) y los periódicos impresos (8%).

Los periodistas occidentales creen que su trabajo se endurecerá en el futuro

Una encuesta realizada a un grupo de periodistas occidentales muestra que en su opinión las condiciones en que los periodistas desempeñarán su trabajo empeorarán en el futuro y que su actividad tendrá un menor soporte institucional, es decir que estará menos respaldada por grandes empresas de medios como sucedió en el pasado.

La encuesta (ver resultados AQUÍ) realizada por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo (RISJ) con la colaboración de la Sociedad de Periodistas Profesionales (SPJ) fue contestada por 509 periodistas, en su mayor parte de Estados Unidos (79%), pero también por canadienses (3%), europeos (9%) y de otros países (9% restante).

Entre las causas de ese endurecimiento del trabajo periodístico en los próximos años se encuentra el que los encuestados creen que los periodistas se verán forzados a preparar más informaciones e historias, que tendrán menos posibilidades de desconectar de su trabajo y que este se realizará en condiciones más estresantes que las de otros profesionales cualificados.

Según el informe del RISJ que recoge la encuesta, y que se titula Journalists´ Perceptions of the Future of Journalistic Work, aunque los temores de los encuestados se refieren en gran medida a un empeoramiento respecto a las condiciones laborales y profesionales habituales en el periodismo de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI, su postura respecto a su profesión es que sigue siendo un conjunto de prácticas  y técnicas relativamente estable, que no dependen de medios en concreto y cuya existencia, piensan, no está amenazada.

Para los responsables del estudio, los resultados de la consulta resultan llamativos por varios motivos: primero, porque los periodistas no niegan que el impacto de los cambios en los medios no modifique también el trabajo periodístico; segundo, porque pese a reconocer que ejercer el periodismo va a ser más duro y estresante en el futuro no creen que el periodismo en sí se encuentre en peligro de extinción, y, tercero, porque los resultados de la encuesta resultan bastante consistentes entre los distintos tramos de edad, entre los géneros y sin independientes de la mayor o menor experiencia profesional.

La periodista y profesora Emily Bell indaga en la intersección entre periodismo y tecnología

Aunque algunos pioneros del periodismo lo fueron también de la tecnología de la comunicación, hoy se ha llegado a un punto en el que los espacios informativos ya no están controlados por quienes hacen las noticias. Al perder el control de los canales por los que la información fluye hasta las audiencias, la esfera pública de la información hoy está articulada por una serie de compañías privadas de origen tecnológico y nacidas en Silicon Valley. Esta es la constatación de partida realizada por Emily Bell, quien fue directora digital del diario británico The Guardian y hoy es profesora en la estadounidense Columbia School of Journalism.

Bell pronunció la semana pasada una conferencia en el Reuters Institute, de Oxford (Reino Unido) titulada «Silicon Valley and Journalism: Make up or Break up?» (que podría traducirse como «Silicon Valley y el Periodismo: acordar o romper»). En su conferencia, Bell dijo que el hecho de que los estándares informativos, las herramientas periodísticas y las normas de publicación sean ahora filtradas por unas compañías de software que no están sujetas a ningún control es un problema no sólo para el periodismo sino para el conjunto de la sociedad.

Según la conferenciante, las compañías tecnológicas sostienen insistentemente que las suyas son plataformas neutrales; regidas por los intereses y las elecciones de los usuarios, que se traducen en unos algoritmos de selección de información, y que no está entre sus objetivos el tomar ninguna decisión de tipo editorial. Pese a ello, el hecho de que no sea posible conocer los algoritmos empleados para suministrar un material sensible -e influyente- como la información; las revelaciones de Edward Snowden en el sentido de que una agencia de seguridad estadounidense había accedido a información canalizada por estas compañías, o el hecho de que en un momento dado, por ejemplo, los responsables de Twitter decidieran suprimir los vídeos relativos a la ejecución de un periodista norteamericano por parte del Ejército Islámico (algo que podría considerarse como cercano a una decisión editorial), permiten dudar a Emily Bell de la asepsia informativa declarada por las compañías tecnológicas. Y ello, además de las implicaciones que siempre tiene una decisión tecnológica.

Para la ex directiva de The Guardian: «Si existe una prensa libre, los periodistas ya no están a cargo de ella. Los ingenieros que no suelen pensar en el periodismo, en el impacto cultural o en la responsabilidad democrática toman decisiones todos los días que conforman cómo se crean las noticias y como se diseminan»,

Ante esta situación, Emily Bell cree que es perentorio trabajar en tres iniciativas: desarrollar herramientas y servicios que pongan el software al servicio del periodismo; hablar más de regulación y no tanto en lo referido a los derechos de autor como a los problemas de monopolio, el estatus de infraestructura que estas plataformas han alcanzado, o la opacidad de su funcionamiento, y, por último, informar de la tecnología, pero no de las ventas del último terminal, sino de la tecnología desde el punto de vista de los derechos humanos o de los problemas políticos que entraña. Es necesario, según Bell, explicar estos nuevos sistemas de articulación del poder en nuestra sociedad y convertirlos en algo sujeto a control.

Comienzan a conocerse los test del monitor europeo del pluralismo informativo

La semana pasada se hizo público el informe correspondiente al Reino Unido de las pruebas piloto del Monitor del Pluralismo de los Medios, promovido por la Comisión Europea y que coordina el Centro para el Pluralismo y la Libertad de los Medios (CMPMF), dependiente del Instituto Universitario Europeo de Florencia.

El citado Monitor se puso en marcha después de que el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea manifestasen su preocupación  en relación al pluralismo de los medios en Europa y tras encargar la Comisión un informe sobre la mejor forma de medir dicho pluralismo. Actualmente diferentes instituciones están desarrollando unas pruebas piloto con el fin de medir el pluralismo en Bélgica, Dinamarca, Estonia, Francia, Grecia Hungría, Italia y el Reino Unido.

El pluralismo de medios, entendido como un objetivo político en las sociedades democráticas, trata de asegurar el acceso de los ciudadanos a una amplia variedad de fuentes de información, opiniones y posicionamientos y de reducir la influencia de las opiniones dominantes, de los gobiernos, pero también de particulares, en la formación de las opiniones públicas.

Para medirlo se han establecido 34 indicadores políticos, legales, económicos y sociopolíticos. Entre los primeros los hay que tratan de mostrar las salvaguardas existentes a la libertad de expresión, el derecho a la información o el acceso a los medios públicos. Entre los económicos los hay que buscan determinar el grado de concentración en la propiedad y en el reparto de las audiencias, y entre los sociopolíticos los hay que miden las garantías de los grupos con necesidades especiales o el control político sobre la propiedad de los medios o de las redes de distribución. Para cada uno de los indicadores se contemplan tres niveles: el riesgo bajo indica que no es necesario adoptar ninguna medida al respecto; el riesgo moderado implica que se precisa prestar atención al indicador y que es posible que sea necesario tomar alguna medida. El riesgo alto, finalmente, entraña que es preciso prestar una atención inmediata y promover las medidas necesarias para corregirlo.

En el caso del test del Reino Unido, desarrollado en colaboración con el Reuters Institute, se ha identificado que en un 62% de los indicadores el riesgo es bajo; que en el 20% hay un riesgo moderado o medio (por ejemplo en aspectos como en la salvaguarda de la profesión periodística o los sesgos políticos de los medios), y que en un 18% de los indicadores existe un riesgo alto (por ejemplo en la concentración de la propiedad en medios y plataformas o en las salvaguardas para el acceso a las emisiones de los medios públicos de grupos culturales o sociales).

Las redes sociales ya compiten con los diarios digitales e impresos como fuente informativa

A comienzos de este año los internautas españoles utilizaron tanto las redes sociales como los diarios digitales e impresos a la hora de mantenerse informados, según los datos del informe Digital News 2014, realizado por el Reuters Institute for the Study of Journalism, que para el apartado referido a España ha colaborado con el Centro de Estudios de Internet de la Universidad de Navarra.

Según el mencionado estudio, a la hora de identificar qué fuentes de noticias se habían utilizado en la última semana, el 46% de los encuestados señaló que las redes sociales, mientras que el 49% mencionó los diarios digitales (bien a través de la web o de una aplicación) y el 47% señaló los periódicos impresos. Debe destacarse, no obstante, que la mayoría, el 76%, declaró haber visto las noticias en los informativos de la televisión generalista.

El estudio del Reuters Institute ha profundizado exclusivamente en los comportamientos del colectivo de internautas que declaró haber seguido las noticias a lo largo del último mes. Según el resumen realizado por el Centro de Estudios de Internet «Entre los usuarios de internet, un 3% de los españoles (…) dijo no haber consultado noticias en línea en el último mes». Este porcentaje contrasta con el proporcionado en otros estudios españoles. Así, según el último acumulado del Estudio General de Medios (EGM) de comienzos de 2014, de los 26,117 millones de personas que accedieron a internet en el último mes, 13,618 millones (es decir el 52%) declararon haber leído información de actualidad; habría, por tanto, un 48% que no lo habría hecho.

El peso de las redes sociales como fuente de información cabe atribuirlo, en parte, a los porcentajes que cosechan entre los estratos de internautas más jóvenes; así en los tramos de 18 a 24 y de 25 a 34 años, más del 60% declarar recibir noticias a través de esas redes.

Por lo que se refiere a qué redes son utilizadas para informarse, las de mayor importancia son Facebook (el 50% dice que la ha usado para leer, ver, compartir o comentar las noticias durante la última semana), WhatsApp (26%), Twitter (21%) y YouTube (21%).

Un informe del Reuters Institute indaga sobre las pros y los contras de las tasas para financiar noticias

La semana pasada el Reuters Institute for the Study of Journalism publicó un informe titulado Content taxes in the digital age en el que profundiza sobre las ventajas e inconvenientes de imponer tasas con el fin de financiar determinados servicios como la producción de noticias. El informe, firmado por Kit Kowol y Robert G. Picard, es el resultado de una reunión de expertos sobre el tema celebrada el pasado noviembre.

Las tasas sobre infraestructuras y servicios tienen una serie de ventajas a la hora de financiar la producción de contenidos como las noticias, especialmente en lo relativo al potencial de recursos que permiten recolectar. No se trata de unas tasas desconocidas en Europa y hasta ahora se han empleado para financiar la industria cinematográfica, las radiotelevisiones públicas y también para compensar a los tenedores de derechos musicales.

Sin embargo, cuando se considera su aplicación en el entorno digital, y en concreto para financiar la producción de noticias, dichas tasas suscitan también una serie de problemas hace tiempo conocidos. En primer lugar es preciso determinar a quién beneficia el contenido creado y en qué medida; también es necesario conocer si se crea una nueva tasa o se transfiere una ya existente (o parte de ella) a otros protagonistas; si esa tasa la va a satisfacer la industria o ésta se va a limitar a transferirla a los consumidores.

En segundo lugar, es preciso determinar cuál es el punto de la cadena de valor donde se va recolectar la tasa (puntos de venta, redes de telecomunicaciones, buscadores, agregadores o consumidores) y qué implicaciones va a tener sobre la demanda y el consumo de los servicios.

En tercer lugar, las tasas generan un flujo de recursos, pero no llevan implícita la distribución de los mismos. Para asegurar noticias plurales, por ejemplo, los legisladores han de examinar cómo se recolectan y como se distribuyen los fondos, discriminando, por ejemplo, los casos de aquellos que ofrecen sus contenidos gratuitamente de quienes lo hacen a través de muros de pago.

Entre los problemas en que el Reuters Institute se detiene en su informe se encuentran también los derivados de la evolución en el tiempo de este tipo de tasas; los posibles conflictos entre estas y los objetivos políticos de extensión del internet a gran velocidad, si no se asegura un entorno neutro que no favorezca el desarrollo de unos negocios en detrimento de otros; las implicaciones fiscales a la hora de gravar unos servicios u otros, y, finalmente las implicaciones internacionales que pueden tener estrategias de este tipo, toda vez que al no estar armonizadas de un país a otro, pueden suponer que se esté perjudicando en un mercado servicios que se pueden prestar desde otro sin necesidad del pago de ninguna compensación.

Acceso al informe

 

El pago por contenidos crece a medida que se establecen barreras de pago

Aunque todavía la proporción entre quienes compran periódicos en papel y quienes compran las noticias en formato digital se decanta a favor de los primeros, esto se debe, en parte, a que todavía la mayor parte de los medios digitales no cobran por sus contenidos. Esta es una de las conclusiones del estudio Digital News Report 2013, del Reuters Institute for the Study of Journalism(RISJ).

En la edición de este año, basada en una encuesta en 9 países (incluida España) a usuarios de noticias online, dicha proporción muestra que todavía un 50% de los encuestados dicen que compran diarios impresos al menos una vez a la semana, mientras que sólo el 5% paga por noticias digitales en ese periodo. Sin embargo, los datos de los países de los que se dispone información de 2012 y 2013 muestran que el porcentaje de los que pagan por noticias digitales creció significativamente entre ambos años: del 8% al 13%, en Francia; del 9% al 12% en Estados Unidos; del 6% al 10% en Alemania, y del 4% al 9% en Reino Unido.

En el estudio también se indaga por qué pagan los usuarios. En este caso, en países como España o Italia  predominan los que realizan compras puntuales de aplicaciones y artículos, mientras que en Dinamarca o Estados Unidos son más frecuentes las suscripciones.

Las compañías de medios serán más pequeñas y con contenidos más segmentados, según Robert Picard

Robert Picard, director del Reuters Institutet for the Study of Journalism, de la Universidad de Oxford, sostiene que los días de los mercados de masas han terminado y, con ellos, la época de los grandes beneficios sustentados por la publicidad, por lo que las empresas dispondrán de menores ingresos y deberán desarrollar estrategias basadas en contenidos más segmentados. Continue reading