Mucho seguimiento y poca confianza de los españoles en los medios para informarse sobre la COVID-19

En España, tras un año de pandemia, los medios informativos siguen siendo la principal fuente de información a la que acuden los ciudadanos para informarse sobre la COVID-19 según un estudio del Reuters Institute, que se basa en sendas encuestas realizadas en los meses de abril de 2020 y de 2021.

Así, el 70% de los españoles utilizaron dichos medios para estar al tanto de la evolución de la pandemia por encima de la información generada por científicos, médicos y expertos en sanidad (27%) y de los organismos nacionales de salud (24%). Existen, en cualquier caso, notables diferencias en función de la edad y solo el 65% de los encuestados entre 18 y 24 años utilizaron los medios, mientras que los mayores de 55 lo hicieron en un 85%.

Paradójicamente al ser interrogados sobre la confianza que les merecían unas y otras fuentes, los españoles señalaron que los que mayor confianza les ofrecían eran los científicos y médicos (86%), los organismos nacionales de salud (67%) y los organismos internacionales (69%); situándose a considerable distancia los medios informativos en los que decían confiar el 46% de los encuestados.

Si se considera el uso de plataformas para la búsqueda de este tipo de información, en el caso de España la más utilizada en abril de 2021 fue Google Search (52%), seguida por Facebook (32%), Whatsapp (26%), Twitter (22%) e Instagram (18%).

Entre los aspectos en los que profundiza el estudio del Reuters Institute se encuentra la distancia entre la confianza que suscitan las distintas plataformas en relación con los medios informativos. Así y en el caso de nuestro país, y teniendo en cuenta que el 46% de los españoles declaraba confiar en los medios, el 21% lo hacía en las redes sociales, el 38%, en los buscadores; el 20% en los sitios de video y el 16% en las apps de mensajería.

Finalmente cabe destacar que en nuestro país porcentajes superiores al 50% manifestaron que los medios informativos les han ayudado a entender la pandemia y a enfrentarse a ella.

El estudio del Reuters Institute se ha realizado en dos oleadas en abril de 2020 y abril de 2021 en 8 países entre los que se encuentran también Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Argentina o Brasil, entre otros. En España los datos se han basado en dos encuestas realizadas por la organización YouGov a una muestra de algo más de 1000 personas.

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Las predicciones del Instituto Reuters para 2021 apuntan hacia un ejercicio con un cambio digital “súbito y profundo”

Como cada año, los primeros días de enero son el momento para hacer públicas las predicciones que, se espera, se materializarán a lo largo del año. El Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo (RISJ) ha hecho públicas las suyas y en primer lugar destaca que tras un ejercicio de 2020 marcado por la pandemia de la COVID-19 que ha quebrado viejos hábitos de consumo de medios, el presente “será un año de cambio digital súbito y profundo”.

Para el RISJ este año también será un año de reestructuración económica en el que los medios se volcarán en la suscripción y el comercio electrónico, pero en el que -advierte el informe- “los medios que aún dependen de los ingresos por productos impresos o publicidad digital afrontan un año difícil, con más fusiones, recortes y cierres”.

En relación con esto último hay que recordar que, según los datos aportados en el último encuentro Claves 2021, organizado por la Asociación de Medios de Información (AMI), los ingresos de los diarios de nuestro país aún proceden en un 69% (73% en 2019) de sus actividades convencionales (ventas de ejemplares y publicidad convencional) y el 31% (27% en 2019) restante de la publicidad digital.

Dado el esfuerzo realizado por las editoras españolas a lo largo del último año para poner en marcha sus muros de pago, el ejercicio en curso será decisivo para conocer el impacto que tienen en sus cuentas los modelos de ingresos centrados en los lectores.

Según los datos del informe del Instituto Reuters, tres cuartas partes (el 76%) de su muestra de editores, consejeros delegados y líderes digitales dice que la COVID-19 ha acelerado sus planes de transición digital que incluyen más trabajo en remoto y un cambio acelerado hacia los citados modelos de ingresos.

Entre las predicciones también se recoge la preocupación por crear en el seno de los medios una cultura más innovadora. Según la encuesta realizada por el RISJ, las mejores formas de generar ideas novedosas proceden del conocimiento de la audiencia y del análisis de las métricas (74%), de los equipos multidisciplinares (68%) y del aprendizaje de lo que hacen otros medios (48%).

En este sentido, los encargados de producto desempeñan un papel crucial para coordinar y dar forma a la innovación digital.

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Sólo el 38% de las personas confían en las noticias según el estudio Trust in News.

Menos de cuatro de cada diez personas en cuarenta países dicen que normalmente confían en las noticias (el 38%). De acuerdo con el estudio Trust in news, realizado por el Reuters Institute for the Study of Journalism (RISJ), en muchos lugares, la caída de la confianza en las noticias ha alcanzado cifras de dos dígitos en los últimos años.

Otra de las conclusiones del estudio es que, aunque el crecimiento del escepticismo podría ser consecuencia de un ecosistema de medios que tiende a pluralizarse, lo cierto es que la pérdida de confianza puede acabar siendo un obstáculo para que la ciudadanía se mantenga informada y tome decisiones fundamentadas. Si hasta ahora las plataformas y los políticos solían ser considerados como las principales fuentes de información poco fiable, en algunos países los periodistas comienzan a ser señalados como responsables.

En el estudio se destaca que una de las claves de la situación de la confianza en las noticias es que se trata de un fenómeno multicausal. Los desafíos que se presentan en la “provisión y la demanda de información” son diversos e involucran a diferentes grupos de personas. Por ello, buscar soluciones a problemas relacionados con esta actividad requiere de una gran especificidad a la hora de fijar objetivos.

Otra de las claves es que aún hay poca información sobre los efectos que los cambios de los modelos de distribución de las noticias están teniendo sobre la producción de noticias. De acuerdo con varios de los expertos consultados para el estudio, es probable que las plataformas dañen la confianza del público en las noticias al tiempo que, paradójicamente, contribuyen a que ese mismo público tenga mayores posibilidades de acceder a las noticias.

Al mismo tiempo, respecto a las iniciativas dirigidas a la transparencia, la educación mediática y la conexión con el público, el estudio destaca que “permanece brumosa la evidencia empírica sobre qué funciona, con quiénes y en qué circunstancias”. Esto podría dar lugar a iniciativas mal enfocadas y a recursos desperdiciados o, incluso, a “resultados contraproducentes”.

Por último, otra de las claves que destacan en el estudio es que, si bien los esfuerzos por mejorar la confianza pueden ser cruciales, los costos que podrían conllevar podrían entrar en contradicción con otras necesidades como la de pedir cuentas a quienes ejercen el poder. Además, esto requeriría atacar determinadas posturas sobre el proceso de producción de noticias que fomentan la desconfianza y que forman parte del ideario de determinadas comunidades, así como de los posicionamientos estratégicos de algunos líderes políticos, lo que podría provocar el alejamiento de parte de las audiencias.

El estudio del Instituto Reuters se ha realizado combinando la revisión de investigaciones sobre confianza en las noticias y entrevistas originales a periodistas de los principales medios y se ha enfocado sobre el entorno mediático de cuatro países democráticos: Brasil, India, Reino Unido y Estados Unidos.

En el caso de España, y como publicaba DigiMedios en el mes de mayo (con datos de un estudio de la UER y el Eurobarómetro), sólo el 10% de los españoles confían mucho en la información que les llega de los medios, cifra que se sitúa por debajo del promedio europeo.

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Un informe del Instituto Reuters analiza los cambios en la producción de noticias por el COVID-19 y los movimientos sociales

El estudio del Instituto Reuters Changing newsrooms 2020, publicado a finales de octubre, destaca que los confinamientos y las restricciones de seguridad han cambiado la forma en que las noticias se producen. Además, considera que el COVID-19 ha aumentado la incertidumbre económica, después de una caída considerable de los ingresos publicitarios, de los despidos masivos y de una mayor presión sobre una industria que ya soportaba desafíos considerables.

Un 55% de los encuestados destaca que las prácticas de trabajo en remoto pueden haber tenido el efecto de hacer las organizaciones más eficientes. Al mismo tiempo se mostraban preocupados por el impacto que pudieran haber tenido en la creatividad y el trabajo en equipo. Cerca del 80% sienten que el trabajo en remoto complica la creación y mantenimiento de relaciones.

De cualquier forma, muchas de las empresas de noticias podrían continuar operando de una forma más flexible. Casi la mitad de los encuestados (48%) decían que sus empresas planeaban reducir el tamaño de sus instalaciones. Así, el estudio concluía que, en el futuro, las redacciones híbridas (con parte del personal en la oficina y otra en remoto) podrían seguir siendo una parte integral del futuro de los medios.

Al mismo tiempo, los sucesos de los últimos meses han sacado a relucir una serie de cambios sociales y generacionales que están desafiando a las redacciones en otros aspectos. El movimiento Black Lives Matter ha traído consigo un mayor escrutinio de las injusticias raciales y las desigualdades sociales que cuestionan directamente la cobertura mediática de este tipo de temas.

Aunque los encuestados manifestaban que había habido un progreso significativo en la eliminación de las brechas de género, raciales, políticas y de las relativas a otras formas de diversidad, se mostraban reacios a afirmar que hubiesen desaparecido.

De acuerdo con los resultados del estudio, la mayoría de las organizaciones recogen datos sobre la diversidad de sus empleados y su dirección. Al mismo tiempo, algo más de un 40% manifestaba que sus empresas monitorizaban la diversidad de sus colaboradores y entrevistados y un 46%, que tenían a una persona al cargo de la gestión de la diversidad, la equidad y las prácticas inclusivas. Sin embargo, sólo un tercio de las empresas estaban dotadas de un presupuesto destinado a fomentar la diversidad. Además, mientras que muchos de los encuestados creían que sus organizaciones lo están haciendo bien en los niveles profesionales más bajos (84%), sólo una minoría (37%) sentían que fuese así en los niveles superiores.

Los problemas crecientes de la industria han impactado negativamente en la confianza de los directivos en sus capacidades para atraer y retener talento, especialmente para los cargos no editoriales. Además, destacaban que no están en condiciones de competir a través de las ofertas salariales y otros beneficios con otras industrias.

Para la elaboración del informe, el Instituto Reuters entrevistó a una serie de líderes de la industria por todo el mundo acerca de cómo se estaban adaptando sus organizaciones a estos desafíos internos y externos. El tamaño de la muestra fue de 136 entrevistados de 38 países y las entrevistas se realizaron entre el 21 de septiembre y el 7 de octubre de 2020.

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La simplicidad es un valor en las newsletters, según un estudio del Instituto Reuters

Pese a las limitaciones obvias que impone el formato de los boletines de noticias o newsletters (como la imposibilidad de ser corregidos o actualizados; su diseño simple,y el que no suelan contener contenidos complejos), la propia simplicidad es algo apreciado por los usuarios. Esto, al menos, se desprende de un estudio publicado por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo a partir de encuestas realizadas en 21 países. Dicho estudio se centra en el uso de newsletters y correos electrónicos por parte de los medios de comunicación para captar nuevos suscriptores.

Según el estudio, los casos más exitosos suelen recibir el tratamiento como cualquier producto editorial por parte de un periodista experimentado, que aporta el tono informal y el toque personal que suele faltar en los medios digitales.

Los newsletters no son aún una vía de información relevante. De acuerdo con los resultados del estudio, las cifras de consumo de newsletters varían de forma considerable para cada uno de los países y van desde el caso de Bélgica, con más de un cuarto (28%) de los encuestados que consumen noticias a través del e-mail semanalmente hasta un 9% en Reino Unido. Así, la media general de entre todos los países encuestados se sitúa en el 16% (el 15%, en España).

Sus usuarios declaran consumir noticias por correo electrónico tienden a estar mucho más interesadas en la actualidad y disponer de ingresos más elevados.

De acuerdo con el estudio, los newsletters diarios de actualización de noticias son los más populares (60%). También los referentes a una determinada alerta o evento sobre una persona o asunto específico son ampliamente utilizados (75%) a lo largo de los 21 países estudiados.

El consumo de noticias aumentó con la crisis del coronavirus según el estudio Digital News Report 2020

Durante la crisis provocada por el coronavirus COVID-19, el consumo de noticias creció en los medios principales a nivel global, según se desprende del informe Digital News Report 2020, que realiza el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo (RISJ, por sus siglas en inglés). Creció sobre todo el consumo de noticias en televisión y de fuentes online, mientras que los medios impresos fueron los principales damnificados por la crisis sanitaria.

Este año el RISJ realizó una primera recogida de datos para el informe en enero, pero, como consecuencia de la crisis del COVID-19, se complementó con información adicional procedente de encuestas realizadas durante abril en seis países (Alemania, Argentina, Corea del Sur, España, Estados Unidos y el Reino Unido). En todos los casos, los resultados son representativos de poblaciones online que consumen noticias al menos una vez por mes.

Por lo que se refiere a los datos del conjunto de países, en general, el uso de medios online y de redes sociales ha crecido, llegando a aumentos del 10% en algunos países.

Entre los encuestados de los seis países citados, la confianza en la cobertura de los medios durante la pandemia era alta y superior a la que recibían las redes sociales, las plataformas de vídeo y los servicios de mensajería. El 60% de los encuestados consideraban que los medios habían hecho un buen trabajo ayudando a comprender el alcance de la crisis sanitaria.

Por lo que se refiere a los datos generales del informe (los recogidos en enero), la preocupación por la desinformación se mantiene alta en relación con años anteriores. Más de la mitad de la muestra manifestaba sentir preocupación a la hora de distinguir las noticias verdaderas y falsas en internet y los políticos nacionales se mantenían como la fuente de desinformación más citada. Sólo un 38% de los encuestados manifestaban confiar en la mayoría de las noticias la mayor parte del tiempo, y menos de la mitad (46%) dijeron que confiaban en las noticias que recibían.

Cabe reseñar respecto a las preferencias a escala global, que la mayoría de encuestados prefiere noticias que no tienen un punto de vista específico y sólo un 28% decían preferir noticias que compartían su punto de vista.

La mayoría de los encuestados (un 52%) se manifestaban a favor de que los medios actuasen como verificadores de las declaraciones falsas de los políticos y un 58% se mostraban a favor de que las plataformas bloquearan los mensajes políticos con afirmaciones inexactas.

El estudio del RISJ destaca también que la mayoría de las personas (84%) aún no paga por acceder a las noticias online a pesar de que ha habido incrementos en la proporción de personas que sí lo hacen.

A la hora de suscribirse a contenidos de pago, los encuestados declaran hacerlo por una cuestión de calidad. Sin embargo, en muchos países se observaba que había un amplio porcentaje de personas que decían que nada podría convencerles de pagar por la información. En los países con mayores niveles de pago por noticias, entre una tercera parte y la mitad de las suscripciones iban a unas pocas grandes marcas informativas.

El acceso a las noticias se suele hacer a través de más de un canal. En ese sentido, destaca que las personas entre 18 y 24 años tienen más del doble de probabilidades de acceder a las noticias a través de redes sociales. Instagram en la red social que presenta mayor crecimiento a ese respecto, habiéndose duplicado su uso desde 2018. Para contrarrestar esa tendencia, los medios han buscado establecer conexiones más directas con su audiencia acudiendo al correo electrónico y a las alertas móviles. Sobre los datos de todos los países hay una media general de un 16% que accede semanalmente a noticias por correo electrónico, de las cuales, un 60% está suscrito a un boletín de información general o política.

Por último, y en relación con el consumo de podcast, la proporción de usuarios sobre el total de la muestra se ha visto incrementada en torno a un 31%. Además, más de la mitad de los encuestados destacaban que el formato ofrecía una mayor profundidad y comprensión a la hora de recibir la información en comparación con otros tipos de medios.

Un estudio del Reuters Institute muestra que el consumo de noticias fue de más a menos durante la pandemia en el Reino Unido

Entre marzo y abril de 2020 el consumo de noticias en Reino Unido creció significativamente, según un estudio realizado por el Reuters Institute. Sin embargo, entre mediados de abril y de mayo se detectó que la evitación activa a las noticias pasó del 15% al 22% de los encuestados. Según el estudio, sólo el 20% de los encuestados afirmó no haber evitado nunca de forma activa contenidos informativos. 

En cuanto a la distribución de este fenómeno de evitar las noticias por grupos sociales, la única diferencia significativa detectada se produce en base a la edad y el género. Los adultos de entre 25 y 44 años eran más proclives a evitar las noticias que aquellos menores de 25 y mayores de 45. Respecto al género, el 26 % de las mujeres evitaron las noticias frente al 18% de los hombres. Cabe destacar que esa diferencia entre géneros ya existía antes de la pandemia.

La mayoría de las personas que declararon que siempre (o con frecuencia) evitaban las noticias (el 86%) también declararon estar evitando las noticias relacionadas con el Coronavirus.

En relación con las razones para evitar las noticias, la mayor parte de los encuestados declararon que les preocupaba el efecto que pudiesen tener sobre su estado de ánimo. Un tercio de los encuestados (32%) declararon que evitaban las noticias porque no se fiaban de ellas, y, entre ellos, el 49% se identificaban como de derechas. Sólo el 5% declaraba que evitaban las noticias porque no estaban interesados en ellas.

La mayor parte de los encuestados decían evitar las noticias en  televisión (78%) mientras que el  55% lo hacía en relación con los medios digitales.

El estudio se basa en los resultados obtenidos de un panel de investigación online aplicado a una muestra significativa de la población de Reino Unido. Se ha diseñado por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford y ha sido realizado por YouGov.

La confianza en los medios informativos de los expertos y del público en general suele coincidir, según revela un estudio

Existe una correlación fuerte acerca de la exactitud de la información en determinados medios entre los expertos y el público general, según el estudio ¿Ven igual a los medios informativos los expertos y el público? En un informe realizado en el Reuters Institute y donde se compara información de 23 países europeos.

Según dicho estudio, los medios informativos que reciben las calificaciones más altas por su precisión para los expertos suelen tener las calificaciones más altas entre el público. Y, por el contrario, los medios menos precisos a juicio de los expertos tienden a ser en los que menos confía el público.

Además y en promedio, tanto los expertos como el público en general suelen considerar los medios de titularidad pública como más precisos y dignos de confianza, mientras que las noticias de los nativos digitales suelen recibir unas puntuaciones más bajas en ambos casos. La televisión comercial y la prensa ocuparían, en este sentido, una posición intermedia.

El estudio citado parte de la comparación de los resultados del European Media Systems Survey de 2017 y del Digital News Report del Reuters Institute de 2018.

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El uso de podcasts abre nuevas vías para captar audiencia y distribuir contenidos, según un estudio del Reuters Institute.

El estudio News podcasts and the opportunities for publishers, publicado por el Reuters Institute, se centra en las tendencias que ha seguido el consumo de podcast en los últimos años y revela las oportunidades que ofrecen para la industria de medios de comunicación a la hora de captar nueva audiencia y distribuir sus contenidos. El estudio parte de las tendencias de consumo de cinco países: Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Suecia y Francia.

En cuanto a las tendencias generales, el informe destaca que los datos del Reuters Institute Digital News Report muestran que el 36% de los encuestados habían accedido al menos a un podcast al mes, y de ellos un 15% habían consumido un podcast informativo.

Entre sus conclusiones, los autores señalan que los podcasts de noticias están habitualmente entre los más escuchados. Según ellos, los medios de comunicación más tradicionales ya trabajan para adaptarse a este nuevo formato, aunque en muchas ocasiones lo perciban únicamente como un medio para atraer a las generaciones más jóvenes.

Por lo que se refiere a las posibilidades de monetización de los podcasts, en países como EE. UU., Reino Unido o Australia ya se registran crecimientos significativos de las inversiones en publicidad destinadas a ellos. Además, el estudio hace referencia también a que el mercado se encuentra en pleno crecimiento y que aún quedan por explorar posibilidades como las que ofrecen las plataformas bajo demanda orientadas al consumo en coches, que pueden contribuir al aumento de las audiencias.

Un informe del Instituto Reuters propone varias medidas para promover el periodismo independiente en Europa

El Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo (RISJ, por sus siglas en inglés) acaba de publicar un informe en el que identifica varias medidas de carácter político que sería necesario adoptar por parte de la Comisión Europea y de los estados miembro de la Unión Europea para promover un entorno en el que pueda desarrollarse el periodismo independiente.

El informe –What can be done? Digital Media Policy Options for Europe (and beyond)– está firmado por Rasmus Kleis Nielsen, director del RISJ; Robert Gorwa, experto en la regulación de plataformas y en políticas digitales transnacionales, y Madeleine de Cock Buning, profesor en la Escuela de Gobernanza transnacional de la Universidad Europea.

De acuerdo con estos expertos, para que el periodismo independiente pueda progresar en los países europeos es necesario que la actividad disfrute de ciertas condiciones de libertad, financiación y futuro. Para lograrlo, la política mediática necesita proteger la independencia y libertad de expresión de periodistas y medios; promover un entorno sostenible para el negocio de la información, y orientarse hacia el mundo digital, móvil y enfocado hacia las plataformas –que es el que demandan las audiencias-, en vez de seguir pretendiendo proteger los medios de radiodifusión e impresos, que son parte del pasado.

El informe destaca que existen una serie de amenazas a la libertad de expresión y a la libertad de medios en varios países miembros de la Unión Europea. Como primer paso, es necesario solucionar esto, antes de adoptar otras medidas a más largo plazo.

El primer paso, a continuación, sería adoptar una serie de compromisos relativos a la protección de la libertad de expresión, la libertad de medios, la protección de los periodistas y la búsqueda de una independencia real tanto de los medios de servicio público como de los reguladores de medios.

En segunda instancia, el informe propone ligar la concesión de fondos europeos al cumplimiento, con una revisión anual, de unos objetivos  en materia de libertad de expresión y de libertad de medios.

Según Kleis Nielsen, Gorwa y de Cock Buning, los negocios de los medios de comunicación convencionales están declinando con rapidez y la financiación de periodistas y medios debe combinar nuevos negocios digitales de información y diferentes formas de apoyo público, incluidas las de medios públicos independientes y organizaciones sin ánimo de lucro.

El informe destaca tres medidas como las más prometedoras a la hora de facilitar la transición del sector a nuevos modelos de negocio. En primer lugar, la reforma y expansión de las formas de apoyo al sector privado de medios de comunicación para que puedan adaptarse al futuro digital del periodismo y no para proteger sus modelos del pasado. En segundo lugar, el reconocimiento y desarrollo del rol que los medios de información públicos pueden tener dentro de un sistema de medios de información que sirva para garantizar y proteger la democracia europea. Y, en último lugar, proponen la posibilidad de desarrollar una reforma legislativa que busque facilitar la creación y financiación de medios de información sin ánimo de lucro. Respecto al futuro del periodismo independiente, el informe señala que la evolución del sector en los últimos años comporta un riesgo importante para la democracia europea. Por ello deben buscarse formas y formatos innovadores y alternativos de difusión de noticias que la gente encuentre genuinamente atractivas y valiosas. Aunque avanzar hacia el futuro es responsabilidad sobre todo de la profesión y la industria, los legisladores pueden tener un rol en esta transformación y, para ello, hay que actuar en tres direcciones: que todos los actores compitan en igualdad de condiciones dentro del mercado digitalque se pueda proveer de fondos públicos para financiar la innovación en periodismo y en los medios de información para apoyar la transición digital, y garantizar que el ecosistema de medios, basado en plataformas, esté sujeto a un sistema transparente e inteligible de rendición de cuentas, que investigadores independientes tengan acceso a los datos de los medios para efectuar sus análisis y desarrollar proyectos de alfabetización mediática dirigidos a la educación de los ciudadanos europeos.