IAB Spain estima la inversión en publicidad digital en España en 3.029 millones

El año pasado la inversión en publicidad digital en España ascendió a 3.029,5 millones de euros, según lo estimado en el Estudio de Inversión Publicitaria en Medios Digitales, que realiza la asociación de marketing digital IAB Spain, con el apoyo de la consultora PriceWaterhouseCoopers (PWC). La inversión se redujo el 3,8% respecto a los 3.150,2 millones de un año antes.

Más del 89% de esa inversión la concentran las búsquedas o search (977,3 millones, el 32,3%), las redes sociales (835,1 millones, el 27,6%) y la publicidad display o gráfica (889,9 millones, el 29,4%). Esta última cantidad se distribuye entre el display propiamente dicho (538,6 millones), el video (268,0 millones), el contenido patrocinado (58,1 millones) y la publicidad nativa (25,2 millones).

Cantidades menores se destinan a clasificados digitales (233,8 millones), exterior (49,3 millones), el audio digital (38 millones) y la televisión conectada (6,1 millones).

La estimación de la inversión se realiza con los datos aportados por 66 empresas.

Un informe alerta de las implicaciones de la relación entre Google y los medios de comunicación.

Gran parte de las ayudas que Google ha destinado a la industria de los medios informativos se adjudicaron a medios ya consolidados y de gran tamaño, según el informe Google, the media patron, de la fundación alemana Otto Brenner.

El informe, realizado por los periodistas Alex Fanta e Ingo Dachwitz y que analiza los efectos de los programas de ayudas de Google a los medios europeos, también destaca que, a lo largo de la última década, la aparición y crecimiento de esos programas ha coincidido con la intensificación del debate público sobre la influencia de Google en los medios y las medidas regulatorias y fiscales que le afectaban.

Todo ello configura, según los autores del informe, una realidad en la que al rol de Google como socio comercial y proveedor tecnológico se le unen los de editor y competidor. Con los medios aún buscando la forma de adaptarse a un ecosistema que ya ha cambiado de paradigma, Google afianza su situación dentro de la industria.

Desarrollo de los programas Google

La transformación del gigante tecnológico en mecenas de los medios comenzó en 2013, con el establecimiento de un fondo de 60 millones de euros de apoyo a la prensa francesa. La iniciativa, denominada “Digital Publishing Innovation Fund”, coincidió en el tiempo con el inicio en Francia del debate sobre la posibilidad de establecer un nuevo modelo de tratamiento fiscal para la publicidad online.

Dos años más tarde, en 2015, el programa encontraría continuidad en la Google News Iniciative (DNI), a través de la que la compañía del buscador ofrecería 150 millones en ayudas a los medios a través de toda Europa con el objetivo de financiar “proyectos innovadores”. A partir de 2018, el programa se extendería al resto del mundo. Con una dotación de cerca de 300 millones de dólares, en su anuncio, Google destacaba “su compromiso con los editores de noticias”.

Reparto de fondos DNI, por países, 2016-2019

Países Proyectos Grandes Medianos Prototipos Importe
Alemania 92 28 25 39 21.500.000
Francia 75 24 32 19 20.100.000
Reino Unido 76 19 17 40 14.900.000
España 48 16 16 16 12.100.000
Italia 44 17 9 18 11.500.000
Portugal 31 12 5 14 7.800.000
Polonia 33 6 18 9 6.600.000
Holanda 29 6 8 15 5.500.000
Bélgica 18 7 8 3 5.300.000
Noruega 20 2 8 10 3.800.000
Subtotal 10 países 466 137 146 183 109.100.000
Total proyectos 645 175 197 273 140.467.000
% 10 países 72,2 78,3 74,1 67,0 77,7

Elaboración de DigiMedios, con datos de Google, the media patron. Cifras de proyectos, en unidades, y de importes, en euros.

La evolución de la iniciativa de Google, de Francia, a Europa y al resto del mundo parecía responder a la expansión de los movimientos regulatorios y, según el estudio, las iniciativas “llegaban consistentemente en respuesta a una presión política creciente”.

Google como mecenas

De acuerdo con los datos del estudio, la financiación se ha concentrado mayoritariamente en medios comerciales, establecidos, con una gran envergadura, y (hasta el momento) en países considerados occidentales.

Salvo contadas excepciones, la información sobre las cantidades totales recibidas por cada uno de los medios no ha sido facilitada ni por Google ni por las empresas receptoras. “En general, el análisis de los datos sugiere que la financiación de Google se ha guiado por las estructuras económicas existentes y que probablemente servirá para consolidarlas: los ricos se hacen más ricos”, dicen los autores del estudio.

Reparto de fondos DNI, por destinatarios, 2016-2019

Empresas Proyect. Grandes Medianos Prototip. Importe
Comerciales 59 75 78 35 73
No periodísticas 22 14 14 34 15
Sin ánimo de lucro 7 3 7 8 5
Públicos 2,5 6 1 1,5 4
Universidades 2,5 2 0,5 5 2
Individuos 6 0 0 15 1
Total 645 175 197 273 140.455.000

Elaboración de DigiMedios, con datos de Google, the media patron. Cifras en porcentajes sobre total de proyectos y de importe en euros.

Dentro de las entrevistas realizadas, se ha destacado que las ayudas de Google han servido para cubrir unas necesidades de financiación urgentes dirigidas al desarrollo tecnológico de la industria; unas necesidades, que que sin la aportación de la DNI habrían sido imposibles de cubrir.

El papel de Google como interlocutor dentro del debate sobre el futuro de los medios no es nuevo. Hace tiempo que la empresa financia eventos sectoriales, becas y programas de formación. Este hecho ha redundado en el posicionamiento de la empresa como la plataforma para el debate sobre el futuro de los medios. De acuerdo con el estudio “no hay casi ningún evento en Alemania y Europa que tenga lugar sin la intervención de la empresa”.

Al mismo tiempo, su provisión de servicios se extiende a lo largo y ancho de las redacciones, desde el estudio del comportamiento de las audiencias a través de Google Analytics hasta la monetización a través de la red publicitaria de la empresa americana.

El estudio de la fundación Otto Brenner concluye con seis hipótesis que podrían extraerse del estudio. En primer lugar que la estrategia de financiación de medios de Google responde a los intereses de la empresa. De acuerdo con el estudio, “las iniciativas de medios de Google, tienen la apariencia clara de un ejercicio de relaciones públicas a gran escala”.

Como ejemplo, la última forma que ha tomado la estrategia, la Google News Initiative, que parece mucho más dirigida a fomentar los intereses del gigante americano que ha contribuir al mantenimiento de la industria. A través de la financiación del desarrollo de nuevos formatos de alta calidad para Youtube o la optimización de las ofertas de contenidos de las empresas de medios a través del uso de los productos y servicios de Google.

La segunda hipótesis se refiere a las sospechas que Google despierta entre los periodistas, que entienden que su actividad puede verse comprometida a causa de esta dependencia. El peligro nace de la incapacidad de medir la influencia de Google. En varias de las entrevistas a periodistas realizadas por el estudio, hizo aparición la preocupación sobre la posible influencia de Google dentro de los medios y sobre la autocensura autocensura por parte de los periodistas. “El riesgo de autocensura para evitar enfadar a uno de los principales responsables de la financiación es probable que aumente conforme Google se convierte en una de las fuentes establecidas de financiación del ecosistema [de medios]”.

La tercera hipótesis se refiere al hecho de que por las características de los principales receptores de financiación procedente de Google (medios “occidentales”, consolidados, de gran tamaño), uno de los efectos que tendría la financiación de Google es el de aumentar las disparidades de capacidad económica entre medios.

Además, como cuarta hipótesis, el informe destaca la potencial incapacidad de autocrítica por parte de la industria provocada por la participación de Google en los debates sobre la propia industria. Como fuente de financiación primero, pero también como intermediario en la actividad comercial.

La quinta hipótesis es que la conversión de Google en la plataforma tecnológica dominante en la industria de los medios supone una limitación a su independencia. El propio funcionamiento de algunas de los productos de Google (la aplicación de prácticas SEO, por ejemplo) ya tiene un efecto observable en la forma en la que los medios estructuran su información. En el futuro, esta posición privilegiada dentro del mercado publicitario digital, así como dentro de la cadena de producción de información, podría usarse para influir en las posiciones políticas de los medios.

La sexta y última hipótesis redunda en la necesidad de transparencia y alternativas al dinero de Google. En primer lugar, a través de un registro transparente de la financiación que Google aporta a las empresas de medios. Y, en segundo lugar, a través de la búsqueda de alternativas para la innovación en el sector de los medios de comunicación que no pasen por Google o por sus recursos económicos.

Para el estudio, se ha recopilado información de más de 600 proyectos financiados por Google, así como de 25 entrevistas a directivos de empresas de comunicación y periodistas digitales.

Acceso al informe AQUÍ

Las plataformas por suscripción llevan el mercado europeo de vídeo a la carta hasta los 11.600 millones de euros

El año pasado, el mercado europeo de vídeo a la carta ascendió a 11.600 millones de euros, según las estimaciones del estudio Tendencias del mercado de vídeo a la carta en la Europa de los 28, del Observatorio Audiovisual Europeo.

Esos 11.600 millones de 2020 contrastan con los 388,8 millones del año 2020 y se deben, fundamentalmente, a la gran expansión de los servicios por suscripción de video a la carta (SVOD, por sus siglas en inglés), ofertados por compañías como Netflix, Amazon o el YouTube, de Google.

El mercado de SVOD, según dicho estudio, pasó de 12,1 millones a 9.700 millones entre 2010 y 2020.

Sin embargo, y a pesar de tan espectacular crecimiento, el mercado de video a la carta aún representa una pequeña parte del mercado audiovisual europeo; en 2019 representó el 7% de un total de 114.000,5 millones de euros. Entonces la mayor parte lo representaron los servicios de televisión de pago (30%) y la publicidad televisiva (27%), seguidos por las subvenciones públicas (23%).

Por lo que se refiere a los servicios de suscripción disponibles en los países europeos, el promedio es de 16 (en España hay 24 servicios). Los más implantados son: Netflix, AmazonPrime Video y YouTube Premium, disponibles en los 28 países, seguidos por Apple TV (en 26).

Se puede acceder al informe AQUÍ

Sólo el 38% de las personas confían en las noticias según el estudio Trust in News.

Menos de cuatro de cada diez personas en cuarenta países dicen que normalmente confían en las noticias (el 38%). De acuerdo con el estudio Trust in news, realizado por el Reuters Institute for the Study of Journalism (RISJ), en muchos lugares, la caída de la confianza en las noticias ha alcanzado cifras de dos dígitos en los últimos años.

Otra de las conclusiones del estudio es que, aunque el crecimiento del escepticismo podría ser consecuencia de un ecosistema de medios que tiende a pluralizarse, lo cierto es que la pérdida de confianza puede acabar siendo un obstáculo para que la ciudadanía se mantenga informada y tome decisiones fundamentadas. Si hasta ahora las plataformas y los políticos solían ser considerados como las principales fuentes de información poco fiable, en algunos países los periodistas comienzan a ser señalados como responsables.

En el estudio se destaca que una de las claves de la situación de la confianza en las noticias es que se trata de un fenómeno multicausal. Los desafíos que se presentan en la “provisión y la demanda de información” son diversos e involucran a diferentes grupos de personas. Por ello, buscar soluciones a problemas relacionados con esta actividad requiere de una gran especificidad a la hora de fijar objetivos.

Otra de las claves es que aún hay poca información sobre los efectos que los cambios de los modelos de distribución de las noticias están teniendo sobre la producción de noticias. De acuerdo con varios de los expertos consultados para el estudio, es probable que las plataformas dañen la confianza del público en las noticias al tiempo que, paradójicamente, contribuyen a que ese mismo público tenga mayores posibilidades de acceder a las noticias.

Al mismo tiempo, respecto a las iniciativas dirigidas a la transparencia, la educación mediática y la conexión con el público, el estudio destaca que “permanece brumosa la evidencia empírica sobre qué funciona, con quiénes y en qué circunstancias”. Esto podría dar lugar a iniciativas mal enfocadas y a recursos desperdiciados o, incluso, a “resultados contraproducentes”.

Por último, otra de las claves que destacan en el estudio es que, si bien los esfuerzos por mejorar la confianza pueden ser cruciales, los costos que podrían conllevar podrían entrar en contradicción con otras necesidades como la de pedir cuentas a quienes ejercen el poder. Además, esto requeriría atacar determinadas posturas sobre el proceso de producción de noticias que fomentan la desconfianza y que forman parte del ideario de determinadas comunidades, así como de los posicionamientos estratégicos de algunos líderes políticos, lo que podría provocar el alejamiento de parte de las audiencias.

El estudio del Instituto Reuters se ha realizado combinando la revisión de investigaciones sobre confianza en las noticias y entrevistas originales a periodistas de los principales medios y se ha enfocado sobre el entorno mediático de cuatro países democráticos: Brasil, India, Reino Unido y Estados Unidos.

En el caso de España, y como publicaba DigiMedios en el mes de mayo (con datos de un estudio de la UER y el Eurobarómetro), sólo el 10% de los españoles confían mucho en la información que les llega de los medios, cifra que se sitúa por debajo del promedio europeo.

Acceso al estudio AQUÍ

La simplicidad es un valor en las newsletters, según un estudio del Instituto Reuters

Pese a las limitaciones obvias que impone el formato de los boletines de noticias o newsletters (como la imposibilidad de ser corregidos o actualizados; su diseño simple,y el que no suelan contener contenidos complejos), la propia simplicidad es algo apreciado por los usuarios. Esto, al menos, se desprende de un estudio publicado por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo a partir de encuestas realizadas en 21 países. Dicho estudio se centra en el uso de newsletters y correos electrónicos por parte de los medios de comunicación para captar nuevos suscriptores.

Según el estudio, los casos más exitosos suelen recibir el tratamiento como cualquier producto editorial por parte de un periodista experimentado, que aporta el tono informal y el toque personal que suele faltar en los medios digitales.

Los newsletters no son aún una vía de información relevante. De acuerdo con los resultados del estudio, las cifras de consumo de newsletters varían de forma considerable para cada uno de los países y van desde el caso de Bélgica, con más de un cuarto (28%) de los encuestados que consumen noticias a través del e-mail semanalmente hasta un 9% en Reino Unido. Así, la media general de entre todos los países encuestados se sitúa en el 16% (el 15%, en España).

Sus usuarios declaran consumir noticias por correo electrónico tienden a estar mucho más interesadas en la actualidad y disponer de ingresos más elevados.

De acuerdo con el estudio, los newsletters diarios de actualización de noticias son los más populares (60%). También los referentes a una determinada alerta o evento sobre una persona o asunto específico son ampliamente utilizados (75%) a lo largo de los 21 países estudiados.

El uso de podcasts abre nuevas vías para captar audiencia y distribuir contenidos, según un estudio del Reuters Institute.

El estudio News podcasts and the opportunities for publishers, publicado por el Reuters Institute, se centra en las tendencias que ha seguido el consumo de podcast en los últimos años y revela las oportunidades que ofrecen para la industria de medios de comunicación a la hora de captar nueva audiencia y distribuir sus contenidos. El estudio parte de las tendencias de consumo de cinco países: Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Suecia y Francia.

En cuanto a las tendencias generales, el informe destaca que los datos del Reuters Institute Digital News Report muestran que el 36% de los encuestados habían accedido al menos a un podcast al mes, y de ellos un 15% habían consumido un podcast informativo.

Entre sus conclusiones, los autores señalan que los podcasts de noticias están habitualmente entre los más escuchados. Según ellos, los medios de comunicación más tradicionales ya trabajan para adaptarse a este nuevo formato, aunque en muchas ocasiones lo perciban únicamente como un medio para atraer a las generaciones más jóvenes.

Por lo que se refiere a las posibilidades de monetización de los podcasts, en países como EE. UU., Reino Unido o Australia ya se registran crecimientos significativos de las inversiones en publicidad destinadas a ellos. Además, el estudio hace referencia también a que el mercado se encuentra en pleno crecimiento y que aún quedan por explorar posibilidades como las que ofrecen las plataformas bajo demanda orientadas al consumo en coches, que pueden contribuir al aumento de las audiencias.

La industria de la prensa aporta 6.231 millones al PIB español, según un informe de AMI

La industria de prensa genera unos 6.231 millones de euros como resultado de su actividad económica, según el estudio Contribución de la prensa en España, elaborado por la consultora Deloitte por encargo de la Asociación de Medios de Información (AMI).

La cifra se refiere a las compañías integradas en AMI (que incluye 80 editoras de diarios), así como de algunas de las que disponen información fehaciente, como plantas de impresión independientes y sector distribuidor y red de puntos de venta.

La cifra citada incluye tanto los flujos económicos dentro del mercado español (5.222 millones) como los que se dirigen al extranjero (1.009 millones).

Por lo que se refiere al mercado español el 70% (es decir, 3.655 millones) corresponden a los grupos y compañías que editan prensa, incluidas sus plantas de impresión y el negocio de las plantas de impresión independientes). Al sector de la distribución le corresponde el 11% (574 millones) y al de los puntos de venta, el 19% (992 millones).

En término de empleo, el estudio estima que se generan un total de 36.333 puestos de trabajo de manera directa (por los propios grupos y compañías), indirecta (en las plantas de impresión independientes) e inducida (en la red de puntos de venta).

El estudio también se detiene en el  impacto fiscal de esta industria, que en 2018 ascendió a 49,263 millones de euros, del que el 66,8% correspondió a IRPF, y el resto a Impuesto de sociedades, del valor añadido y de actividades económicas.

Finalmente se explica la contribución de la prensa  en términos socioculturales.

Un estudio revela que se comienza a combatir la desinformación con acciones simples

La acción de leer un artículo acerca de cómo identificar las noticias falsas ayuda a los usuarios a prevenirse contra la desinformación, según un estudio de Reeboot, una fundación francesa dedicada a elevar el pensamiento crítico en la sociedad.

De acuerdo con el estudio Luchando contra las noticias falsas: lecciones de las guerras de la información (Fighting Fake News:Lessons From The Information Wars), Existen múltiples incentivos para fomentar la desinformación: desde los políticos, por intereses de los países; hasta los económicos, para aprovecharse de los flujos de tráfico generados. Además, el propio diseño de las redes sociales permite y promueve la diseminación de ese tipo de noticias. A ello hay que añadir los recursos tecnológicos, como los motores o bots, que aún amplifican la desinformación a través de las redes.

Entre las consecuencias negativas de la desinformación habría que citar el efecto sobre el sistema de medios informativos, que tiene que distraer recursos para combatirla, al tiempo que esta mina la confianza de quienes acuden a ellos para informarse, o la polarización que fomentan las redes. Todo ello hace evidente el daño que la desinformación provoca en los sistemas democráticos, que precisan de unos ciudadanos informados para funcionar correctamente.

El estudio de Reeboot, además de señalar el efecto beneficioso que tiene el que los ciudadanos de a pie tengan acceso a explicaciones sobre cómo identificar las informaciones falsas o malintencionadas, insiste en que de lo que se trata es de aumentar progresivamente su alfabetización mediática, principalmente en los niveles escolares.

Por lo que se refiere a la acción de los gobiernos, más que acudir a medidas represivas, que se ven como acciones de censura y manifestaciones del oportunismo político, los autores del estudio se inclinan, además de por el impulso de la alfabetización, por los incentivos al periodismo y a las organizaciones informativas de interés público que compiten en desigualdad de condiciones con compañías tecnológicas como Google o Facebook. Esos incentivos pueden materializarse en forma de ayudas económicas, fiscales o legales.

Finalmente, es necesaria una mayor implicación de las plataformas tecnológicas en la lucha contra la desinformación.

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Un estudio identifica las dificultades que tienen los medios para captar audiencias más jóvenes.

Un estudio encargado por el Reuters Institute for the Study of Journalism (RISJ) a la agencia Flamingo revela que la forma en la que las audiencias más jóvenes en Estados Unidos y el Reino Unido se acercan a las noticias es diferente a la de las generaciones anteriores. Los jóvenes persiguen, principalmente, progreso y disfrute para sus vidas, lo que impacta en la manera en que buscan y reciben las noticias.

Para las audiencias de menor edad, ya no existe la necesidad de buscar las noticias o de informarse de forma proactiva. Están expuestos, indirectamente, a los impactos informativos que les llegan a través de las redes sociales, el contenido digital, los programas de televisión y las conversaciones online. Al mismo tiempo, se enfocan con mayor interés a otros tipos de contenido, como la combinación de información y entretenimiento (o infotainment), las historias de estilo de vida o los contenidos de blogueros o videoblogueros.

Por ello, las generaciones más jóvenes están desconectando de las formas tradicionales de consumir noticias, que han dejado de ser tan relevantes o dominantes para ellos cuando se trata del contenido informativo.

El estudio destaca que, si las marcas de noticias tradicionales concebían las noticias como “lo que uno debe saber”, las nuevas generaciones lo ven más cómo “lo que uno debe saber (hasta cierto punto), pero también lo que es útil, interesante o divertido saber”.

Por este motivo, el papel que las noticias tienen para las nuevas generaciones es mucho más individualista. Se trata de lo que la información puede hacer por ellos como individuos, más que como sociedad. En ese sentido, aunque se ha aumentado la producción los contenidos pensando en los individuos, la realidad es que pocas marcas tradicionales de información son consideradas útiles, interesantes o divertidas.

Además, el estudio destaca que, en ocasiones, conectar con algunos de estos grupos de edad es aún más complejo, ya que perciben el consumo de noticias como una tarea rutinaria y tediosa.

Por último, la investigación de la agencia Flamingo –que está especializada en el diseño de estrategias culturales- hace hincapié en el hecho de que una parte significativa de los jóvenes será difícil de captar, habida cuenta de su bajo interés en las noticias.

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Un estudio universitario destaca la diversidad de las redacciones como herramienta clave para enfrentarse a los retos periodísticos

El estudio “Talento y diversidad en los medios”, publicado hace unas semanas por el Reuters Institute for the Study of Journalism (RISJ), destaca la necesidad de contar con unas redacciones diversas en materia de género, de composición étnica y de pluralidad política con el fin de poder representar de forma adecuada la realidad de las sociedades sobre y a las que informan.

El estudio fue realizado por cinco investigadores y profesores universitarios del Reino Unido, Alemania y Suecia (Alexandra Borchardt, Julia Lück, Sabine Kieslich, Tanjev Schultz y Felix Simon) que entrevistaron a una docena y media de directivos de informativos  y a una decena de representantes de escuelas y facultades de Periodismo de los tres países.

Según las conclusiones del estudio, el papel de los medios en la sociedad está cambiando y la legitimidad de las organizaciones informativas tradicionales está siendo cuestionada. Además, los periodistas han perdido su condición de únicos mediadores de la información, al tiempo que se erosiona la base económica sobre la que descansan los medios en los que trabajan.

En este contexto, las conversaciones de los investigadores con los ejecutivos y los responsables de los centros de formación revelaron que la búsqueda de profesionales con talento para las redacciones se sitúa siempre entre los tres principales desafíos de los medios, si bien el primer lugar lo ocupa siempre la gestión de la transformación digital y el correspondiente ajuste del modelo de negocio.

A los ojos de ejecutivos y profesores, las nuevas generaciones de periodistas están más motivadas, son más flexibles y están más capacitadas tecnológicamente que las generaciones anteriores. Entre sus características citan también que se comprometen menos con las empresas en las que trabajan, le dan más valor a la libertad individual y buscan unas condiciones laborales que les permitan conciliar su vida profesional con la personal.

A la hora de abordar la diversidad, el estudio revela la necesidad de la contar en las redacciones con puntos de vista distintos sobre los asuntos políticos; los problemas que se derivan de la ausencia de periodistas con un conocimiento del mundo rural, como consecuencia de los problemas que atraviesan los medios locales, y, también, la ausencia de profesionales –normalmente de extracción universitaria- que aporten la perspectiva de las clases trabajadoras.

Por lo que atañe a la diversidad de género, los ejecutivos y profesores entrevistados no ven ningún problema a la hora de contar con mujeres periodistas con talento. En este caso los retos que se mencionan son los que generan aspectos laborales como la brecha salarial.