Emily Bell reivindica el papel de los medios públicos en el nuevo ecosistema informativo

La profesora Emily Bell, directora del Tow Center for Digital Journalism manifestó en una reciente entrevista (AQUÍ) que los medios públicos desempeñan hoy en día el papel más importante que han tenido desde la Segunda Guerra Mundial.

Según la profesora Bell, que fue entrevistada por el medio público noruego NRKbeta, dada la actual evolución del ecosistema informativo, con la irrupción de las plataformas tecnológicas y la disrupción provocada en los medios privados, la población merece y necesita una información de calidad,  que esos medios privados no parece que puedan ofrecer de una forma suficientemente consistente, en un entorno en el que la escalabilidad ha roto sus modelos de negocio.

La evolución en los últimos años lo ha mostrado, y en los últimos procesos electorales se ha visto, que la información que reciben los ciudadanos está adaptada a sus características personales y, además, no está claro de dónde procede la información que se recibe. En ese contexto, los ciudadanos se van conformando en función de la información que les llega, pero esto no se produce de una forma orgánica y cultural, sino como resultado de un proceso altamente manipulado. “A menos”, dice Emily Bell, “que dispongas de información de calidad gratuita, no tienes un antídoto [contra esa manipulación]”.

En el servicio público informativo, los periodistas buscan informar  a todos los ciudadanos de su comunidad, incluidos los que no pueden pagar, los que piensan que no necesitan la información o aquellos que están fuera de los denominados perfiles demográficos interesantes. Y los radiodifusores públicos, dice Bell, pueden hacerlo porque disponen de una seguridad y una financiación asegurada. Pero en este momento es necesario ser libres para imaginar cuáles son los ecosistemas informativos que se quieren en este entorno cambiante y a través de que vías se pueden alcanzar.

La periodista y profesora Emily Bell indaga en la intersección entre periodismo y tecnología

Aunque algunos pioneros del periodismo lo fueron también de la tecnología de la comunicación, hoy se ha llegado a un punto en el que los espacios informativos ya no están controlados por quienes hacen las noticias. Al perder el control de los canales por los que la información fluye hasta las audiencias, la esfera pública de la información hoy está articulada por una serie de compañías privadas de origen tecnológico y nacidas en Silicon Valley. Esta es la constatación de partida realizada por Emily Bell, quien fue directora digital del diario británico The Guardian y hoy es profesora en la estadounidense Columbia School of Journalism.

Bell pronunció la semana pasada una conferencia en el Reuters Institute, de Oxford (Reino Unido) titulada “Silicon Valley and Journalism: Make up or Break up?” (que podría traducirse como “Silicon Valley y el Periodismo: acordar o romper”). En su conferencia, Bell dijo que el hecho de que los estándares informativos, las herramientas periodísticas y las normas de publicación sean ahora filtradas por unas compañías de software que no están sujetas a ningún control es un problema no sólo para el periodismo sino para el conjunto de la sociedad.

Según la conferenciante, las compañías tecnológicas sostienen insistentemente que las suyas son plataformas neutrales; regidas por los intereses y las elecciones de los usuarios, que se traducen en unos algoritmos de selección de información, y que no está entre sus objetivos el tomar ninguna decisión de tipo editorial. Pese a ello, el hecho de que no sea posible conocer los algoritmos empleados para suministrar un material sensible -e influyente- como la información; las revelaciones de Edward Snowden en el sentido de que una agencia de seguridad estadounidense había accedido a información canalizada por estas compañías, o el hecho de que en un momento dado, por ejemplo, los responsables de Twitter decidieran suprimir los vídeos relativos a la ejecución de un periodista norteamericano por parte del Ejército Islámico (algo que podría considerarse como cercano a una decisión editorial), permiten dudar a Emily Bell de la asepsia informativa declarada por las compañías tecnológicas. Y ello, además de las implicaciones que siempre tiene una decisión tecnológica.

Para la ex directiva de The Guardian: “Si existe una prensa libre, los periodistas ya no están a cargo de ella. Los ingenieros que no suelen pensar en el periodismo, en el impacto cultural o en la responsabilidad democrática toman decisiones todos los días que conforman cómo se crean las noticias y como se diseminan”,

Ante esta situación, Emily Bell cree que es perentorio trabajar en tres iniciativas: desarrollar herramientas y servicios que pongan el software al servicio del periodismo; hablar más de regulación y no tanto en lo referido a los derechos de autor como a los problemas de monopolio, el estatus de infraestructura que estas plataformas han alcanzado, o la opacidad de su funcionamiento, y, por último, informar de la tecnología, pero no de las ventas del último terminal, sino de la tecnología desde el punto de vista de los derechos humanos o de los problemas políticos que entraña. Es necesario, según Bell, explicar estos nuevos sistemas de articulación del poder en nuestra sociedad y convertirlos en algo sujeto a control.