La diferencia entre la penetración de la televisión e internet en la última década se redujo de 49,5 a 5,5 puntos porcentuales, según AIMC

A comienzos de la última década, en 2010, la televisión en España era vista por el 87,9% de la población. Aquel año los españoles que accedían a diario a internet eran el 38,4% del total. Diez años después, en 2019, el porcentaje de españoles que ve la televisión todos los días se ha reducido un poco: hasta el 85,4% de los mayores de 14 años, mientras que quienes acceden a internet ha aumentado extraordinariamente hasta alcanzar el 79,9% de los españoles. La diferencia entre ambos soportes por tanto ha pasado de 49,5 a 5,5 puntos porcentuales.

Los datos anteriores están recogidos en el Marco General de los Medios en España, 2020, que ha elaborado la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación (AIMC).

En el mismo documento se puede comprobar cómo, por grupos de edad, ya solo en los tramos de mayores de 55 años los porcentajes que ven la televisión superan a los que acceden a internet. Por debajo de ese listón la penetración de internet es superior.

Como consecuencia del peso demográfico de los estratos de más edad, al analizar los promedios de consumo de medios, medido en minutos, todavía se sitúa con una notable diferencia la televisión frente a internet: 212,9 frente a 161,2 minutos.

Cabe recordar, de todas formas, que el acceso a internet engloba el tiempo dedicado en este soporte a numerosas actividades, incluida la consulta de información de actualidad, pero también el comercio electrónico, el uso de las redes sociales o el correo electrónico, entre otros.

La sensación de desigualdad está minando la confianza en los medios, según el barómetro de la consultora Edelman

En el último año, y pese al crecimiento económico experimentado a nivel mundial, la confianza de los ciudadanos en las instituciones (desde los medios hasta los gobiernos, el mundo de la empresa y de las organizaciones no gubernamentales) se ha estancado, sin que ninguna de ellas logre situarse como digna de confianza, según el  Edelman Trust Barometer (Barómetro Edelman de la confianza).

Entre los factores que explican dicho estancamiento los responsables de Edelman sitúan las desigualdades y la falta de esperanza en el futuro.

En sus resultados generales, el barómetro destaca que los ciudadanos confían más en negocios y organizaciones no gubernamentales (lo hace en cada una un 55% de los encuestados) que en los gobiernos y los medios de comunicación (47%). El barómetro establece el grado de merecedora de confianza a partir del 60% y como neutra las que se sitúan entre el 50 y el 59%.

También debe destacarse que los colectivos más informados muestran unos niveles de confianza en todas las instituciones superiores al público en general.

Los medios

En el caso de los medios cabe reseñar que entre los encuestados el 51% considera que sirven a los intereses de unos pocos, mientras que solo el 32% piensa que sirven los intereses de todos por igual.

Este año, y por primera vez, el barómetro se ha detenido en aspectos concretos en que los medios pueden y deben mejorar. Así, solo un 34% de los encuestados considera que los medios lo están haciendo bien manteniendo los medios y redes sociales limpios; el 35% siendo objetivos; el 38% persiguiendo la objetividad de la información; el 38% distinguiendo lo importante de los sensacionalista, y el 39% diferenciando la opinión de los hechos.

Un 57% de los encuestados considera que los medios que utilizan contienen información que no es digna de confianza, mientras que el 76% (70% en 2018) están preocupados porque las desinformación y las noticias falseadas se utilicen como un arma.

El barómetro se basa en una encuesta a nivel mundial, con 1.150 encuestas por país, de las que 200 se realizan a los denominados públicos informados (más jóvenes, con estudios, con mayores ingresos y que consumen más información).

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