Sólo el 38% de las personas confían en las noticias según el estudio Trust in News.

Menos de cuatro de cada diez personas en cuarenta países dicen que normalmente confían en las noticias (el 38%). De acuerdo con el estudio Trust in news, realizado por el Reuters Institute for the Study of Journalism (RISJ), en muchos lugares, la caída de la confianza en las noticias ha alcanzado cifras de dos dígitos en los últimos años.

Otra de las conclusiones del estudio es que, aunque el crecimiento del escepticismo podría ser consecuencia de un ecosistema de medios que tiende a pluralizarse, lo cierto es que la pérdida de confianza puede acabar siendo un obstáculo para que la ciudadanía se mantenga informada y tome decisiones fundamentadas. Si hasta ahora las plataformas y los políticos solían ser considerados como las principales fuentes de información poco fiable, en algunos países los periodistas comienzan a ser señalados como responsables.

En el estudio se destaca que una de las claves de la situación de la confianza en las noticias es que se trata de un fenómeno multicausal. Los desafíos que se presentan en la “provisión y la demanda de información” son diversos e involucran a diferentes grupos de personas. Por ello, buscar soluciones a problemas relacionados con esta actividad requiere de una gran especificidad a la hora de fijar objetivos.

Otra de las claves es que aún hay poca información sobre los efectos que los cambios de los modelos de distribución de las noticias están teniendo sobre la producción de noticias. De acuerdo con varios de los expertos consultados para el estudio, es probable que las plataformas dañen la confianza del público en las noticias al tiempo que, paradójicamente, contribuyen a que ese mismo público tenga mayores posibilidades de acceder a las noticias.

Al mismo tiempo, respecto a las iniciativas dirigidas a la transparencia, la educación mediática y la conexión con el público, el estudio destaca que “permanece brumosa la evidencia empírica sobre qué funciona, con quiénes y en qué circunstancias”. Esto podría dar lugar a iniciativas mal enfocadas y a recursos desperdiciados o, incluso, a “resultados contraproducentes”.

Por último, otra de las claves que destacan en el estudio es que, si bien los esfuerzos por mejorar la confianza pueden ser cruciales, los costos que podrían conllevar podrían entrar en contradicción con otras necesidades como la de pedir cuentas a quienes ejercen el poder. Además, esto requeriría atacar determinadas posturas sobre el proceso de producción de noticias que fomentan la desconfianza y que forman parte del ideario de determinadas comunidades, así como de los posicionamientos estratégicos de algunos líderes políticos, lo que podría provocar el alejamiento de parte de las audiencias.

El estudio del Instituto Reuters se ha realizado combinando la revisión de investigaciones sobre confianza en las noticias y entrevistas originales a periodistas de los principales medios y se ha enfocado sobre el entorno mediático de cuatro países democráticos: Brasil, India, Reino Unido y Estados Unidos.

En el caso de España, y como publicaba DigiMedios en el mes de mayo (con datos de un estudio de la UER y el Eurobarómetro), sólo el 10% de los españoles confían mucho en la información que les llega de los medios, cifra que se sitúa por debajo del promedio europeo.

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