Un foro de debate pone de manifiesto la necesidad de unos ciudadanos formados para combatir las noticias falsas

Los riesgos de las noticias falsas en la sociedad democrática han sido el tema de un foro de debate “Noticias falsas. Confianza y configuración de la opinión pública en los tiempos de internet”, convocado por la Representación en España de la Unión Europea (UE) y la Asociación Española de Derecho del Entretenimiento (Denae) que tuvo lugar ayer en Madrid. Se trata del segundo en pocos días, tras el organizado la semana pasada por la entidad Red.es, dependiente del Ministerio de Industria.

Este encuentro coincide en el tiempo con los últimos días de la consulta pública que realiza la UE sobre este asunto y con los trabajos de un grupo de expertos de alto nivel que estudia el tema. Las conclusiones de ambos servirán para orientar la postura al respecto de la Unión.

El foro se organizó en tres mesas distintas –sobre la perspectiva sociopolítica, la de los medios de comunicación y la jurídica- y contó en la clausura con la presencia del secretario de estado de la Sociedad de la Información y  Agenda Digital, José María Lasalle.

En el transcurso de la primera mesa, la analista del Instituto Elcano Mira Milosevic  destacó que tras la confusión inicial entre noticias falsas, ciberataques y desinformación, las posiciones se inclinan ahora por considerar la desinformación como un fenómeno más amplio que las noticias falsas, y caracterizado por la existencia de una estrategia subyacente, que suele perseguir la desestabilización. “La misinformation se convierte en disinformation, cuando hay una estrategia detrás”, dijo Milosevic.

Francesc Vallés, director en la consultora Hill+Knowlton Strategies señaló que la globalización, la digitalización y la extensión de las redes sociales han provocado un aumento exponencial del fenómeno de las noticias falsas, agravado por la velocidad de transmisión y recepción de la información que impide procesarla y comprobarla. En este sentido, Vallés señaló que la forma de informarse se ha visto alterada en tres aspectos: desaparece el elemento de comparación, ya que, dice, es prácticamente imposible comprobar los hechos; ha disminuido la credibilidad de las fuentes de información, al ser más difícil saber quién dice qué, y  se ha extendido la desintermediación, como muestra la política a golpe de tuits.

Para el directivo de Hill+Knowlton estos cambios en la forma de informarse han impactado sobre el periodismo, al tiempo que alertó: “Si se profundiza y consolida la desintermediación, el periodismo se debilita y eso repercute en la calidad de la democracia”.

Abrió la mesa de los medios de comunicación el profesor Ramón Salaverría, de la Universidad de Navarra, matizando que en su opinión más que de noticias falsas debería hablarse de noticias falseadas, puesto que existe una intencionalidad detrás de ellas.

Salaverría pasó revista a los problemas que afectan a la información, como son la falta de transparencia sobre los emisores; la deficiente respuesta de los medios, al abandonar los filtros de calidad; la aparición de noticias falseadas en momentos especialmente delicados como las elecciones, y el efecto perverso de la combinación en el uso de algoritmos y la proliferación de información formalmente atractiva para el ciudadano. Además, el contexto indica, según él, que la situación puede ir a peor con la expansión de la inteligencia artificial, si en los criterios sigue primando la generación de tráfico sobre la veracidad de la información. A juicio del profesor de la Universidad de Navarra, todo esto “es grave para la sociedad, aunque puede ser bueno para el periodismo”, al hacer explícita la necesidad de su existencia.

En la mesa de los medios, la responsable de la compañía de publicidad digital Ligatus, Maylis Chevalier, se refirió al daño que el fenómeno de las noticias falsas provoca sobre el ecosistema  digital al coincidir con unos algoritmos que lo potencian. Pero, según la directiva de Ligatus, el problema no son los algoritmos en sí, sino sus creadores. “Demos a los algoritmos criterios periodísticos”, dice Chevalier, “es una gran oportunidad para el periodismo de calidad”.

Al abordarse los aspectos jurídicos del fenómeno de las noticias falsas, Vicente Moret, letrado de las Cortes, señaló que para afrontar este fenómeno se necesita actuar, en primer lugar, sobre la cultura digital de los ciudadanos, para pasar después a la necesaria autorregulación de los operadores y la exigencia de mayor transparencia en los algoritmos empleados en la distribución de información. Solo en cuarto lugar, señaló Moret, debe abordarse la regulación y hacerlo siempre teniendo en cuenta que no debe interferir en un proceso tan beneficioso como es el desarrollo de la digitalización e internet. Previamente, el letrado de la Cortes ya había señalado que “lo que no es legal offline no puede serlo online”, pero que para hacer cumplir esto se necesitan más herramientas que nuevas leyes.

Precisamente en la clausura del foro, el secretario de Estado José María Lasalle, volvió a referirse al papel de los ciudadanos y de las plataformas a la hora de combatir un escenario distorsionado por la desinformación deliberada, si bien reconoció que todavía no existe consenso para abordar el problema, debido a la gran cantidad de elementos que hay que considerar. De todas formas, Lasalle destacó que Europa se encontraba bien posicionada para liderar la reflexión sobre el mundo digital y los inconvenientes que le acechan, debido principalmente, a la pluralidad que caracteriza a Europa. Y en cualquier caso, las reformas que se hagan deberán ajustarse al conjunto de la UE, donde se está produciendo el proceso de reflexión y consulta antes mencionado.

Perspectiva DigiMedios

Varios de los intervinientes en el foro “Noticias falsas. Confianza y configuración de la opinión pública en los tiempos de internet” coincidieron al destacar la importancia de la formación de la ciudadanía a la hora de lidiar con el fenómeno de las noticias falsas, en particular, y del comportamiento en el mundo digital, en general.

Se trata de un aspecto más que evidente, aunque las perspectivas no sean todo lo halagüeñas que deberían, dada la ausencia de iniciativas formativas de calado –como campañas de alfabetización digital, por ejemplo-, pero también de debates sociales más amplios, más allá de la convocatoria de foros (sin duda útiles) más o menos especializados.

En el ámbito de la publicidad institucional nacional, por ejemplo, se echa en falta campañas para concienciar a la ciudadanía sobre hábitos sanos en materia de información en el mundo digital, al tiempo que se prevén dotaciones de 7 millones de euros para “informar a la Administración, empresas y ciudadanía de las diferentes acciones que se han puesto en marcha para la transformación digital del país”. En cualquier caso, no es competencia exclusiva de la Administración Central o autonómicas la realización de estas campañas, sino que debería extenderse también a medios y, sobre todo, a plataformas tecnológicas.

En cualquier caso, la experiencia vivida con la televisión, que llegó a tener una penetración prácticamente completa en la sociedad española, y a la que nunca se prestó la debida atención desde un punto de vista formativo  y de su influencia en los comportamientos ciudadanos, hace dudar del interés real de buena parte de los posicionamientos oficiales acerca de la lucha contra las noticias falsas y la necesidad de una ciudadanía más concienciada.

En este contexto no está de más recordar, como se hizo en el transcurso del foro, lo sucedido hace unos años cuando la oficina del Defensor del Pueblo recomendó a las administraciones nacional (entonces con un Gobierno del PSOE) y madrileña (con un Gobierno del PP) que arbitrarán los mecanismos necesarios para que, ante grandes concentraciones humanas y manifestaciones, ofrecieran una información veraz y unificada sobre las cifras de asistentes para evitar la sensación de desconcierto en la ciudadanía al recibir datos radicalmente distintos. Poco antes, un ciudadano había elevado una queja cuando la Delegación del Gobierno comunicó unos datos de asistencia a una manifestación de 76.875 personas, por los 550.000 calculados por la Comunidad de Madrid. La recomendación no tuvo ningún éxito.

Un estudio identifica siete claves presentes en medios informativos digitales de éxito

En su estudio Innovators in Digital News, la investigadora Lucy Küng identifica siete claves que comparten cinco reputados medios informativos anglosajones (New York Times, The Guardian, BuzzFeed, Vice y Quartz) que ha analizado en su búsqueda de cuáles son las razones que explican el éxito de algunos medios en el entorno digital.

Para Küng esos factores serían: un objetivo claro; una estrategia organizativa orientada al objetivo de la compañía; un modelo de negocio coherente; un liderazgo fuerte; una cultura orientada al mundo digital y la habilidad para adaptarse e innovar.

Para la autora del estudio, los medios informativos sufren una crisis de innovación disruptiva, al igual que les ha sucedido o les está sucediendo a industria como la editora de libros, la música, el cine o la radiodifusión.

Lucy Küng alerta, sin embargo que, pese al éxito obtenido por estas compañías, éste no es definitivo en un entorno que cambia tanto como el digital.

Para acceder al resumen ejecutivo del libro (AQUÍ)

Una propuesta falta de concreción

Los medios de comunicación en el libro Conversación con Pablo Iglesias

Por Miguel Palacio, graduado en Ciencias Políticas

 

En los últimos días, las palabras que Pablo Iglesias vertió en el libro Conversación con Pablo  Iglesias, de Jacobo Rivero, han hecho correr ríos de tinta. El eurodiputado de Podemos y  cabeza visible de esta formación política se preguntaba «(…)¿por qué no va a existir una regulación que garantice la libertad de prensa en el mejor sentido del término, sin condicionantes de empresas privadas o de la voluntad de los partidos políticos?”. Muchos han sido los que han decidido ver en estas palabras un alegato a favor del intervencionismo estatal  indiscriminado en los medios de comunicación.

En el mencionado libro, las declaraciones de Iglesias acerca de los medios de comunicación  se limitan a una serie de opiniones vagas dentro de las cuales no se menciona ninguna medida  concreta ni especialmente destacable.

Iglesias sostiene que la concentración de la propiedad de los medios es negativa para la democracia («Si el derecho a la información es un derecho democrático, la concentración de la propiedad es incompatible con ese derecho»). Para el eurodiputado de Podemos debería haber, además, una suerte de control público sobre los medios, que permitiese garantizar su independencia. También cree necesario, sin perjuicio de la existencia de medios privados, que existan unos medios de comunicación de titularidad pública sobre los que sí haya un control público más amplio.

Es innegable que la pluralidad de fuentes de información es una condición necesaria para  el buen funcionamiento de un sistema democrático. No en vano, Robert Dahl, teórico de las  democracias y autor de La poliarquía, señaló que era uno de los requisitos que debía cumplir  una sociedad para que se pudiese considerar una poliarquía.

Dentro del proceso político esas fuentes de información cumplen una serie de funciones fundamentales, sin las cuáles la existencia de un sistema  democrático sería inviable. Por un lado, actúan de canal de información entre la esfera política  y la ciudadanía, y, por otro, tienen la función de permitir que los ciudadanos tengan una  cantidad de información de calidad suficiente como para poder formar sus propias preferencias y opiniones.

Además, es un hecho que el impacto de los medios de comunicación dentro del proceso político es profundo, por lo que su existencia y calidad pueden marcar en gran medida la relación y actitudes de la ciudadanía hacia la clase política y los asuntos públicos en general.

En este orden de cosas, es necesario mencionar que la concentración excesiva de la propiedad  de los medios puede suponer un riesgo para la democracia desde el momento en que puede  ser una amenaza para el acceso a esas fuentes de información plurales que menciona Robert Dahl.

En ese sentido, las palabras de Pablo Iglesias pueden sonar acertadas cuando pide un cierto control de este fenómeno. Sobre todo si se tiene en cuenta que en España en los últimos tiempos se han producido algunos sucesos que pueden tener un impacto nocivo en el sistema político en tanto en cuanto limitan la  capacidad que tienen los ciudadanos de acceder a la información que necesitan para juzgar el proceso político. Esta es una de las conclusiones, por ejemplo, que se deducen del comunicado emitido por el Consejo de Informativos de Televisión Española en relación a las “malas prácticas profesionales” en los servicios informativos, algunas de ellas dirigidas a hurtar informaciones relevantes, en opinión de dicho Consejo, para la opinión pública. Pero también de las frecuentes quejas de las asociaciones de periodistas por las prácticas de comunicación anómalas por parte de los representantes políticos, como las ruedas de prensa sin preguntas.

El segundo defecto que Iglesias defiende como negativo para la democracia es que los medios  de comunicación privados actúan siguiendo la lógica de los beneficios por encima del buen  hacer periodístico. «La gestión de la información no puede depender únicamente de hombres de negocios y su voluntad por permitir la libertad de expresión», dice Iglesias. Si el objetivo principal de un medio consiste en generar beneficios, su papel como transmisor de información se puede ver  comprometido, con el consiguiente perjuicio para la calidad democrática que esto supondría.

El problema es que como otras propuestas de la formación política de Iglesias, ese control  público de los medios de comunicación por el que aboga no se articula después en una serie de propuestas concretas. Y dicha concreción es necesaria sobre todo cuando se considera la dificultad que entrañan este tipo de regulaciones. Sirva de ejemplo el caso de TVE,  Telemadrid o Canal Nou, donde unos mecanismos de control público diseñados de manera deficiente o torticera, se traducen en una incapacidad casi absoluta para hacer cumplir a esos medios la función política que se les supone. Y esa desatención de la función política no es privativa de los medios públicos, sino que se extiende a los privados por estar sujetos en demasía a la voluntad y los intereses de sus propietarios.

En ese sentido, si bien es cierto que parece necesario disponer de un marco legal que favorezca o, incluso, garantice la independencia, la manera de llevarlo a cabo es casi más importante que el fin. Y es en ese apartado en el que Conversación con Pablo Iglesias no ofrece suficiente información  como para opinar.

DigiMedios en enero

El repaso a las informaciones publicadas por DigiMedios en el mes de enero constituye -¡qué le vamos a hacer!- un ejercicio de realismo, necesario para afrontar el ejercicio que ahora se inicia.

– 2010 no alumbró el comienzo de la recuperación de los medios; como mucho se detuvo la caída –estiman los miembros del panel Zenthinela-, situación que aún deben confirmar los estudios de la inversión publicitaria. Y no debe olvidarse, además, que la publicidad ha fluido de nuevo a la televisión y sigue llegando a internet, pero el resto de los soportes continúa sufriendo.
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DigiMedios en diciembre

El mes que cerró 2010 fue pródigo en acontecimientos sintomáticos.

Es todo un síntoma del estado de la televisión en España la sustitución de un canal informativo por otro fruto del reciclado de un programa –Gran Hermano- que igual sirve para el prime time de Telecinco, el relleno durante horas de La Siete y su emisión todo el día a través del canal antes empleado por CNN+. Si al reciclado –ad nauseam- de GH se le une el que a diario realizan Antena 3 y La Sexta de los programas de sus parrillas principales a través de sus multiplex, todo ello se convierte, a su vez, en un síntoma del fracaso –al menos inicialmente- de la implantación de la televisión digital terrestre en nuestro país. No hay que olvidar que, además de una mayor calidad en la recepción, la TDT iba a proporcionar una mayor oferta televisiva. De la interactividad en los hogares a través del receptor de TV (otro de los objetivos del proceso), es mejor ni hablar. Continue reading

La Sexta cerrará 2010 con unos ingresos de 280 millones

Los responsables del canal de televisión La Sexta prevén cerrar 2010 con unos ingresos de 280 millones de euros, según declaró el director general de la compañía Juan Ruiz de Gauna, en el transcurso de un acto para hacer balance del año y anunciar algunos proyectos para 2011.
En el mismo acto, el consejero delegado de La Sexta, José Miguel Contreras manifestó que, a pesar de haber conseguido beneficios en dos trimestres, el año se cerrará todavía con pérdidas, aunque se espera alcanzar beneficios en 2011. Continue reading

DigiMedios en noviembre

Los últimos meses del año 2010 están resultando trepidantes. A medida que se acerca el fin del ejercicio –y teniendo en cuenta que a muchos efectos diciembre, con sus fiestas, es un mes poco hábil-, los acontecimientos se suceden, especialmente aquellos que involucran a las principales compañías del sector de los medios convencionales. Así, en este noviembre recién concluido han culminado buena parte de las operaciones en marcha relacionadas con el grupo Prisa, como eran la aprobación por Competencia de los acuerdos para la fusión Cuatro-Telecinco, por un lado, y la venta de dos participaciones significativas en Digital+ a Telefónica y Telecinco. Dos operaciones que transforman sustancialmente el sector audiovisual del país, que avanza en un proceso de concentración (aún sin concluir) cuyos efectos serán visibles con claridad en los próximos años. Continue reading

El resultado de explotación del grupo Planeta creció un 7,3% en 2009

El año pasado, el beneficio consolidado de Planeta Corporación (compañía holding del grupo Planeta) ascendió a 125,83 millones de euros, un 7,3% más que los 117,27 millones registrados en el ejercicio de 2008, según las cuentas consolidadas depositadas en el Registro Mercantil de Barcelona.

Grupo Planeta. Resultados 2009

  2007 2008 2009 Var.% 09/10
Cifra de negocio 1.051.865 1.641.229 1.795.857 9,4
Resultado de explotación 83.520 117.267 125.825 7,3
Resultado antes de impuestos 76.222 -8.956 19.635  
Resultado después de impuestos 41.516 -42.218 13.675  
Miles de euros        


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